CASO 1: Música: del disco al streaming


Este caso hace parte de una serie de 10, que publicamos desde la edición de marzo en la Revista IT MANAGER.
Son 10 casos de industrias que se han transformado radicalmente, por la disrupción que trae la tecnología digital.


CASO 1: Música: del disco al streaming

Fuente: FPI
La industria de la música recibió el nuevo milenio con las peores cifras en su historia por causa de la piratería digital. Solo hasta 2012, se vio de nuevo un repunte en las ventas, gracias a las descargas digitales.


La paradoja es que así como lo digital masificó e industrializó la piratería, fue también lo digital, en una era más evolucionada, lo que rescató este negocio.

Como ocurre con todos los contenidos informativos y de entretenimiento, la música descubrió que solo desbaratándose, comportándose como unidades de contenido y no como un grupo que a la fuerza debe comprar un consumidor, puede mantenerse.

Es decir, el periódico completo ya no se vende ni se consume: se consumen artículos, videos, contenidos sueltos. La música igual: ya no es obligatorio comprar un disco costoso con 9 canciones inútiles para escuchar un solo éxito. En lo digital se consume pieza por pieza.

En 2012, la industria global de la música sumó ingresos por 16.500 millones de dólares: el primer período positivo después de 12 oscuros años. Las ventas digitales representaron 35 por ciento de esa cantidad, unos 6.000 millones de dólares mientras las ventas de discos físicos todavía se llevan la mayor tajada:  57 por ciento.

Sin embargo, esta cifra es menos de la mitad de lo que se vendía en 1997 cuando se llegó a un pico de 40.000 millones de dólares.

Así lo muestran las cifras de la Federación Internacional de la Industria Cinematográfica, FPI. 

One Direction fue en 2013 el artista número uno en ventas en todos los formatos. Es el primer grupo en la historia de la industria que ha logrado estar con sus primeros tres álbumes en la lista Bilboard.



JOBS MUSIC


 Desde 2003, iTunes fue el primero en rescatar la industria del pasado oscuro de las descargas ilegales, que se hicieron populares  a finales de los noventas en plataformas como Napster.

Cuando la industria pensaba que iba a sobrevivir solo de los conciertos, aparece el iPod para salvarle la vida.

La popularidad del iPod en la primera década del milenio, fue determinante para estimular la compra legal de música pero realmente fue en 2007 con el lanzamiento del iPhone y del iPod Touch que se masificó en todo el mundo.

Amazon y los servicios locales de venta de cada país se unieron al negocio de la venta de música digital y pronto llegó un modelo más eficiente, gracias a la banda ancha en los equipos móviles: el streaming.

Servicios como Spotify y Deezer, compiten hoy por el mercado en resurrección de la música. Incluso Napster se pasó al lado de los buenos y hoy ofrece un sistema con la misma tecnología.

Artistas, productores y managers no se cansan de agradecerle a Steve Jobs, la creación del modelo iTunes. Si bien, de entrada los usuarios alegaban por la dificultad e incluso imposibilidad de incluir canciones piratas o de copiar archivos de un equipo a otro, detrás de esta propuesta venía la salvación para esta industria.

Bloquear las puertas de entrada para descargar contenido y dejar una única, llamada iTunes, obligó a los usuarios a pagar de nuevo por la música. Pero con una gran ventaja: compras individuales de canciones a un dólar, que alivió el bolsillo de los melómanos que venían acostumbrados de pagar entre 20 y 30 dólares por un CD.

Glee, la serie de Fox ha sido clave en este desarrollo. Entre 2009 y 2012, se descargaron más de 43 millones de canciones del grupo en iTunes. La serie que rescata covers de artistas que aún se recuerdan pero que ya no son número uno, fomentan también la descarga hasta 400 por ciento, de canciones que estaban en el olvido.



EL NEGOCIO DEL STREAMING


El director de Spotify para Latinoamérica, Gustavo Diament, cuenta que desde 2008, más de 70 por ciento de los ingresos de la compañía, van para las disqueras por derechos de uso de sus producciones. Esto es más de 1.000 millones de dólares desde 2008.


Spotify no negocia con los artistas directamente sino con las disqueras que los representan. Hoyv tienen acuerdos con más de 300.000 compañías en el mundo.


“En el entorno digital, hoy somos la segunda fuente de ingresos de esta industria, después de iTunes”, asegura.

Eso significa que son mejores aliados de la música, que Youtube o la radio online.

El negocio funciona por meritocracia. Las plataformas de streaming pagan un mínimo por incluir en sus catálogos, la música de los artistas pero además, se paga por cada vez que se reproduce o se descargue una canción, así que gana más el que se escucha más.

Además de los pagos por derechos de reproducción, los servicios de streaming invierten para tener una robusta plataforma tecnológica que le sugiera a cada usuario qué escuchar, de acuerdo con sus registros, sus favoritos, sus listas de reproducción y sus hábitos de consumo.

En cada país, según lo que más se escuche, se recomiendan nuevos artistas.

El surgimiento del streaming sugiere un cambio en la lógica del negocio. Primero porque el pago por cada reproducción significa que se reciben sumas inferiores pero en más cantidades. 
Esto hace que la industria cree nuevos modelos de marketing para impulsar la reproducción de sus canciones, incluso de las más antiguas. 
Antes solo funcionaban los lanzamientos, hoy es válido rescatar un álbum de los 70s si así lo quiere el usuario.

La otra ruptura de mentalidad es la estacional. En la era del LP y el CD, los lanzamientos se concentraban en el in de año por la época navideña que impulsaba las ventas. Hoy las descargas y el streaming se generan por igual todo el año, lo que obliga a las disqueras a mantener activo el mercado con nuevas propuestas durante todo el año.

* Vea el video: ¿Cómo funcionan Spotify, Deezer y Napster?



GRATIS VS PAGO


Mientras Deezer y Napster asumen el mismo modelo de iTunes de ofrecer gratis solo 30 segundos de una canción, Spotify es el único que ofrece un servicio realmente gratuito e ilimitado en todas las plataformas: computadores, celulares y tabletas, pero con publicidad.

Diament explica que por cada hora se emiten tres minutos de publicidad, casi tres veces menos que la televisión. 

Los ingresos para pagarles a las disqueras deben salir de algún lado así que el usuario tiene la opción de pagar y no escuchar comerciales, o no pagar y escucharlos.

Spotify tiene un equipo humano de venta de publicidad en México y otro en Brasil, mientras que en los demás países de la región, incluido Colombia, IMS se encarga de comercializar los espacios.

El acceso mensual ilimitado a la plataforma cuesta 11.500 pesos mensuales, con derecho a descargar canciones para escuchar sin conexión a internet.

En el mundo, de 24 millones de usuarios de Spotify, 6 millones pagan.

En una segunda etapa, se venderán tarjetas prepagadas para usar el servicio, que se podrán comprar en cualquier supermercado o tienda de música, para evitar el pago con tarjeta de crédito o para regalar.

Aquí lo importante es que toda la industria se ponga de acuerdo para no regalar sus producciones, combatir la piratería y generar una cultura de pago o de admitir publicidad.



EL JUEGO DE YOUTUBE

Youtube es la única de estas plataformas que permite tanto contenido profesional como amateur. Gracias a los acuerdos que han hecho las disqueras, en este canal hoy es casi imposible que sobreviva un video con música pirata ya que de inmediato se elimina.

Para evitar que los mismos usuarios subieran videos de sus artistas, hoy son las mismas disqueras las que voluntariamente publican allí sus videos y hasta hacen lanzamientos exclusivos en Youtube. 
Los ingresos de la publicidad inserta en los videos, se comparte entre las disqueras y Google (propietario de Youtube). Un negocio redondo ya que son los videoclips los que se roban la atención de esta página.

Los usuarios se han acostumbrado a usar Youtube para escuchar música gratis y armar listas de reproducción para amenizar fiestas.

Sin embargo, la inminente saturación de comerciales que interrumpen la reproducción, la posibilidad de encontrar contenido basura o parodias que no representan lo que en realidad se está buscando y la demora en la descarga de videos, llevan a que los usuarios encuentren valor en las plataformas pagas de streaming tipo Spotify o Deezer. 
Finalmente, es más rápida la reproducción de un archivo de audio que de video y consume menos datos de un plan móvil.

Comentarios